Tristán Tzara vivió casi toda su vida en Francia y fue uno de los autores más importantes del movimiento Dada, que fundó junto con Jean Arp y Hugo Ball, una corriente revolucionaria en literatura que anticipó las actitudes del surrealismo.El movimiento dadaísta se originó en Zúrich, durante la I Guerra Mundial; Tzara(llamado también Izara) escribió los primeros textos Dadá — La Première Aventure céleste de Monsieur Antipyrine ("La primera aventura celestial del señor Antipirina", 1916) y Vingt-cinq poèmes ("Veinticinco Poemas", 1918), así como los manifiestos del movimiento: Sept manifestes Dada ("Siete manifiestos Dadá", 1924).
Participó activamente en el desarrollo de los métodos de escritura automática, entre ellos el collage y el cadáver exquisito.
Comencemos por apuntalar unas aproximaciones al trabajo filosófico de Dadá desde sus conocidos manifiestos. "Dadá no significa nada", se afirma en uno de los Siete manifiestos Dadá, firmados por el considerado líder del movimiento, Tristán Tzara. No significar nada es para Tzara significar todo, todo y nada a un tiempo. De aquí que la contradicción será para Dadá un núcleo significativo. Todo aquello que se afirma debe ser instantáneamente negado. No existe la posibilidad de afirmar algo porque toda afirmación lleva implícito su opuesto.
Dadá centra sus núcleos de atención en el pensamiento occidental moderno, es decir, en las desventuradas fluctuaciones de los románticos que vieron desvanecerse la idea de lo sublime en las garras de la diosa Razón y del progreso científico-técnico, en el credo marxista que reverencia la Historia; en los aires paganos que aún soplaban desde los paraísos modernistas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario